Por helicoptero encima del Milford Sound

     fuimos sólo después de unos momentos de vacilación. Tres cientos quarenta dolares nuevazealandenes para un vuelo de veinte minutos no era poco dinero para los viajeros sencillos como nosostros. Por otro lado, podemos ganarlo trabajando en una plantación de fruta en dos o tres días. Muchos turistas reservan los billetes para Nueva Zelanda por sólo tres semanas. Fiordland, el gancho al sur-oeste de Isla Sur de Nueva Zelanda, donde está situado Milford Sound, y la visita de sus fiordos, es el punto culminante de sus vacaciones a menudo. Normalmente, sólo se dan el lujo de un crucero por el fiordo hasta la desembocadura del mar abierto y regresan. Entonces, vamos al helicóptero!

     En relación con la duda? si hacer la excursión en helicóptero o no, me trajó recuerdos de varios mochileros, quiénes habiamos conocido en el curso de nuestro viaje. Habían viajado por el mundo por largos meses, llegaron a las puertas de lugares maravillosos. Los lugares que les valió la pena a otras personas cercarlos y cobrar un ingreso. El ingreso, a menudo tan bajo como $ 5 o 10, causó que muchos de estos viajeros dieran la espalda al lugar y siguieron vagando.
 
     Estoy pensando en eso. Puede que ya no estaban simplemente tan emocionados de todo y sólo dejaron las maravillas de la naturaleza u obras estupendas de civilizaciones antiguas para aventureros entusiastas, que disfrutan de cada nuevo lugar hermoso. Algunos de nosotros simplemente parecemos madurar lentamente, todavía manteniendo la respiration, cuando estamos en el desierto, viendo la puesta del sol, o cuando nos hundimos en la luz de las velas de templos antiguos. Bendice a que ellos de buenas pensamientos. Me encanta esta sensación llena de euforia, que empieza a saturarte, cuando estas en el umbral de lo anticipado, pero nunca experimentado todavía. ¿Cuánto tiempo más?

     El viaje a Fiordland fue otra parada inevitable durante de nuestro viaje alrededor de Isla Sur de Nueva Zelanda. Nos salimos de Wanaka, que esta en realidad a tiro de piedra por aire. El verdadero camino se ondula entre los macizos montañosos, y por sí misma significaría, al menos, una semana de viaje con muchas jiras cortas.Tal vez próxima vez.

     Anchos, enormes y perfectamente derechos valles glaciales con campos infinitos cubiertos con una hierba densa y alta. Sólo segarla, dibujar las líneas de cal, levantar las puertas y La copa del mundo de fútbol podría comenzar. Allá habría el espacio para cientos de campos de fútbol como éste, uno al lado del otro. Después de unos cientos de kilómetros en coche, a las afueras de Fiordland, hacemos la noche en nuestro coche, donde más, y por la mañana fuimos a Doubtful Sound, cual era el más cercano fiordo.
 
     Las diez de la mañana, una niebla espesa, evocanda rizos del humo blanco. Cerca de Doubtful Sound, un hombre del estacionamiento nos dijo que, si llegabamos a Milford Sound hasta la una, podríamos tener una oportunidad de unas horas del tiempo maravilloso. Sólo llegamos a saber que la precipitación de lluvia total anual en Fiordland hace tanto como 7000 litros por metro cuadrado. Fiordland es uno de los lugares más lluviosos de la Tierra y el viaje allá significa una suerte del sorteo. Una vez que subimos las montañas, sin embargo, el clima se presentó en los colores azules los mas estupendos.
 
     Nos habiamos estacionado y dentro de un rato, ya tuvimos los billetes comprados para el cruce a través del fiordo, situado abajo de laderas de picos alpestres a veces tan altos como hasta 2.000 metros sobre el nivel del mar. Estaba la verdad literalmente alla. El fiordo es dominado por un pico llamado Mitre Peak, que crece desde el mar casi verticalmente hasta 1.700 metros. A pesar de que los delfines no aparecieron en la boca de la bahía, como nos había prometido guía, finalmente vimos un gran fiordo, porque nunca visitamos a Noruega con sus fiordos famosos.

     Mi Nikon N2020 viejecito me hizó preocuparme sobre la calidad de imagenes, porque ya pasó por unos acccidentes serios antes. Un día hermoso de colores azul y oro, incluido las panoramas casi irreales, aumentó mis temores aún más y me entristeció que podría que no lograría llevarme toda la belleza conmigo, escondida en pequeños rollos de película.


     Evička, muy contenta de que no dudé en ahondarse más profundamente en nuestro presupuesto, encabezó por el coche alegremente. Subimos y adivina que. Se me olvidó apagar las luces. Nuestra hermosa Toyota Corona blanca no hizo ni un tos. No podíamos hacer nada más, que ir al edificio principal con el cuadro de las oficinas y buscar una ayuda. Eva se sentó con resignación y su cara parecía expresar dudas sobre el día cuando me encontró. Con miras al hecho de que no estaba primera vez cuando tuvimos que buscar a alguien con los cables de arranque, lo afrontó con valerosidad, sin embargo. Felizmente, encontramos un joven de las oficinas, quién nos ayudó, y unos minutos más tarde, ya fuimos a la zona de aterrizaje de helicópteros. Dejé una llave en el coche mientras el motor estaba en funcionamiento y le cerré con la otra. 

     Unos minutos más tarde, cuando el helicóptero revoló por encima de la zona de aterrizaje y se dirigió a una pared roquera con una cascada enorme, Eva comenzó a considerar si realmente debe ver todo. Yo estaba tan emocionado, que no percibí mucho una ligera sensación opresivo alrededor de mi estómago. Mejor para mí, que no noté, como Eva, sentada entre yo y el piloto, estaba observando con anxiedad su pierna derecha al pedal de conducción.

     Traté de tomar algunas fotos mientras estábamos escalando a lo largo de la cascada. En un minuto o dos, nos retrepamos por encima de un pico alto. Un valle amplio y muy profundo abrió bajo de nosotros. Seguiendo rollos dramáticos de películas de action, el piloto hizo bajar el helicoptero, como estabamos seguido por dos MIG ruso, en manera que casi solevantamos de los asientos. Tuve que hacer un gran esfuerzo para hacerle frente.  

     Sólo cuando volvimos a la Tierra, Eva admitió que en ese momento, ella estaba a punto de pisar el freno de piloto - un pequeño pedal bajo de su pie derecho.

     El piloto probablemente lo notó, porque él siguió volando bastante con cuidado después de eso. Traté de estar divertido y le hizé una pregunta estúpida sobre la cantidad de helicópteros, que ya se encuentran en la valle. Me miró de manera muy enojada. Más tarde aprendimos, que un par de semanas antes de nuestro vuelo, un pequeño avión con turistas se estrelló allí volando de Wanaka hasta Fiorland. Mejor que lo piensen dos veces antes de hablar, dice mi madre.

     Aterrizamos sobre un glaciar en la altura de unos 1.800 metros sobre el fiordo. Alrededor de nosostros sólo cimas de montañas con tapas blancas hasta el horizonte y el cielo increíblemente azul y profundo. La nieve y el hielo brillaron mucho, que era casi imposible abrir los ojos. Mirando arriba, tuve la sensación de que puedo ver las estrellas. Imposible de defender el entusiasmo, que rápidamente ascendió en la cabeza.

     La zona, donde podímos moverse, no era demasiado grande. Despues de unos decenas de metros, el glaciar convertió en algúna parte profunda, cubierto de grietas azul. 

     El vuelo de regreso, cuando estabamos capaces de sentir y disfrutar el espacio que nos rodeó mucho más que nuestros cuencos y temores, no duró más de un momento, por desgracia.

     La próxima vez me gustaría visitar uno de los numerosos saltos de agua llamado Sutherland, que cae a la profundidad de más que medio kilómetro. Par de días de vagabundaje por las montañas sobre de fiordos, con tal que el tiempo sería bueno, valería la pene, sin duda.

     Mientras nuestra nueva experiencia, la batería se recargó en el coche un poco y nosotros podimos continuar viajando, esta vez hacia el Norte del Isla Sur, a lo largo de la costa oeste.

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